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Una vez al mes, la especialidad de Gastronomía abre sus puertas a la
comunidad con una experiencia de restaurante real. Vecinos y comunidad
educativa disfrutan de menús de alta calidad a precios módicos mientras los
alumnos se preparan para el exigente mundo laboral.
El aroma que sale de las cocinas del Liceo Bicentenario Presidente Eduardo Frei
Montalva una vez al mes no es el de un almuerzo escolar común. Es el resultado
de una de las iniciativas pedagógicas más innovadoras de la comuna: el "Comedor
Didáctico". En esta instancia, los estudiantes de la especialidad de Gastronomía
se quitan los cuadernos y se ponen el delantal para transformar su espacio de
estudio en un restaurante abierto al público, donde el estándar de exigencia es el
mismo que el de cualquier negocio hotelero o culinario del país.
La dinámica funciona de manera mensual y bajo un concepto dinámico: cada
jornada presenta un menú completamente distinto, diseñado según los contenidos
curriculares que los jóvenes van adquiriendo en sus clases. Desde la planificación
de la receta y la alta cocina, hasta el servicio de garzones y la atención directa al
cliente; los alumnos rotan por todas las funciones, viviendo en carne propia la
adrenalina de un servicio gastronómico real.

Para Eric Galleguillos, director del establecimiento, este proyecto representa una
oportunidad única de aprendizaje en terreno. “Este es un paso más que dan los
estudiantes para fortalecer sus aprendizajes de forma práctica. Está
directamente relacionado con el despliegue curricular que ellos van
desarrollando, pero lo ponen en práctica real”, destaca la autoridad, agregando
que, además, “es una actividad abierta a la comunidad a un precio módico,
que tiene que ver con un apoyo a la labor” del liceo.
Un trampolín hacia el mundo laboral
Más allá de la técnica culinaria, el comedor didáctico funciona como un simulador
de alta fidelidad que marca un antes y un después en el futuro de los jóvenes de
Monte Patria. El roce con comensales reales les otorga una seguridad que los
libros no pueden dar.
Eduardo Toledo, Coordinador de la especialidad de Gastronomía, asegura que el
impacto en la comunidad y en los egresados es rotundo: “La experiencia ha sido
muy positiva porque los comensales que han venido nos comentan que ven
a los estudiantes trabajando de manera formal, cumpliendo con estándares.
De hecho, esta actividad es la más valorada por los exalumnos, porque dicen
que si ellos no hubieran tenido la experiencia del comedor didáctico les
hubiera sido muy difícil insertarse en el mundo laboral o en sus mismas
prácticas profesionales”.
Por su parte, los verdaderos protagonistas de la cocina valoran el dinamismo y el
orden que requiere atender un restaurante vivo. Jennifer Zarricueta, estudiante de
3ero medio, comenta con entusiasmo su experiencia en el proyecto: “Es una
forma muy entretenida para poder demostrar todo lo que uno ha aprendido y
también podemos degustar las preparaciones para ir mejorando. En algunas
ocasiones somos garzones, otras cocinamos, aprendemos de todo. Acá lo
importante es que todo sigue un orden y así trabajamos”.
El "Comedor Didáctico" no solo acerca la alta cocina a los vecinos de Monte Patria
a precios accesibles, sino que también fortalece el tejido social de la comuna y
forja el carácter de los futuros técnicos culinarios de la región. Este proyecto
demuestra que, cuando se trata de educación pública de calidad, la mejor fórmula
siempre incluye una combinación de práctica real, rigurosidad y vinculación con la
comunidad.






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