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La restauración del histórico kiosko de la plaza fue posible gracias a un
proyecto del Gobierno Regional, adjudicado por la agrupación Loica Guintui,
con una inversión de $8.000.000.
Con emoción, orgullo y una activa participación de la comunidad, Chañaral Alto
celebró la recuperación de su tradicional glorieta, conocida por generaciones como
el kiosko de la plaza, un espacio emblemático que durante años fue punto de
encuentro social, cultural y comunitario.

Este importante logro fue posible gracias a la adjudicación de un proyecto del
Gobierno Regional, por un monto cercano a los $8.000.000, presentado por la
agrupación Loica Guintui, organización que impulsó la iniciativa con el objetivo de
rescatar este valioso patrimonio local y devolverle su lugar dentro de la vida
comunitaria.
Durante décadas, la glorieta fue el corazón de la vida social en el sector. Así lo
recuerda Cecilia Pizarro, tesorera de la agrupación, quien relató que “la gente
joven se venía a pasar acá a la plaza, este era el eje central, entonces acá se
ponía música, se dedicaban discos, se hacían declaraciones de amor y hasta
encuentros sociales y políticos”, reflejando la importancia que tuvo este espacio
en la historia e identidad de Chañaral Alto.
Sin embargo, con el paso del tiempo, la estructura fue deteriorándose, poniendo
en riesgo su conservación. Frente a esta realidad, la agrupación Loica Guintui
decidió impulsar un proyecto que permitiera su restauración, rescatando no solo
su infraestructura, sino también su valor simbólico.
En esa línea, Yazna Jélvez, presidenta de la agrupación Loica Guintui explicó que
“el proyecto nació pensando siempre en restaurar la glorieta, con el objetivo
de que permaneciera en el tiempo y no fuera invisibilizada, porque es parte
de la cultura chañaraltina”.
Asimismo, detalló que los trabajos realizados contemplaron una intervención
completa en distintos elementos de la estructura: “se restauró totalmente el
piso, las ventanas, las puertas, la escalera y la baranda. El cielo no se pudo
restaurar, se dejó como un telón porque tratamos de rescatar unos frescos
que en algún minuto se hicieron”.
Las obras permitieron no solo recuperar la seguridad y estética del espacio, sino
también poner en valor su historia, respetando elementos originales y rescatando
detalles que forman parte de la memoria colectiva de la comunidad.
Para vecinas y vecinos, esta recuperación tiene un significado especial. Alicia
Gutiérrez valoró la iniciativa señalando que “es un gran aporte, se estaba
cayendo. Yo que soy mayor tengo muy lindos recuerdos y que se haya
restaurado me parece fantástico”, destacando el impacto emocional que tiene
este tipo de proyectos en quienes han sido testigos de su historia.
Desde el municipio, el alcalde Cristian Herrera Peña destacó el trabajo y
perseverancia de la agrupación, subrayando que “son un grupo de mujeres que
se propusieron recuperar parte de la historia de Chañaral Alto, que es este
kiosko que está en la plaza y donde antiguamente se realizaban los actos
públicos. Estaba deteriorado y ellas se la jugaron, estuvieron varios años
buscando la fórmula y hoy se concreta esta hermosa obra del Gobierno
Regional”.
La autoridad comunal agregó que esta iniciativa no solo permitió recuperar un
espacio desde lo estructural, sino que también le otorgó un nuevo sentido para la
comunidad. “No solo recuperaron este espacio en términos estéticos, sino
que además le dieron un nuevo uso, que es una biblioteca que va a permitir
la lectura y que la comunidad se vuelva a reunir”, afirmó.
En efecto, uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su proyección
futura. La glorieta será habilitada como una biblioteca comunitaria, abierta a
vecinas y vecinos, promoviendo el acceso a la lectura, el encuentro
intergeneracional y el desarrollo cultural del territorio. A esto se suman futuras
mejoras en su entorno, como la implementación de mobiliario y elementos de
protección, que permitirán consolidar este espacio como un punto de reunión
seguro y acogedor.
De esta manera, la recuperación de la glorieta de Chañaral Alto no solo representa
una mejora en infraestructura, sino también un acto de rescate patrimonial y
fortalecimiento de la identidad local. Un espacio que, tras años de abandono,
vuelve a abrirse a la comunidad, proyectándose como un






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