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El edil de Monte Patria encabezó la ceremonia de cierre del establecimiento
educativo, marcando el fin de una era educativa producto del cambio
demográfico en la ruralidad.

Con una mezcla de nostalgia y profunda gratitud, la comunidad de Cárcamo se
reunió en una simbólica ceremonia para conmemorar el cierre definitivo de la
escuela La Variola, esto luego de graduar a su última promoción en 2025.
El establecimiento educativo rural, fundado en el año 1930 en la inmensidad de la
pre cordillera de Monte Patria–-zona limítrofe con la comuna de Combarbalá––
apagó sus luces, dejando un legado de casi un siglo marcado por la educación de
familias trashumantes.
La ceremonia de cierre contó con la presencia del alcalde de Monte Patria,
Cristian Herrera Peña, representantes del Departamento de Educación (DEM),
exprofesores, exestudiantes y familias del sector, quienes recordaron los mejores
momentos del establecimiento.
Lorena Collado, actual profesora de la escuela Los Morales, comenta que esta
ceremonia simbólica genera en ella sentimientos encontrados. Y es que la
educadora vivió la historia en ambos lados del escritorio, primero como alumna y
luego como docente, cumpliendo el sueño de su padre: de volver a impartir la
enseñanza en su propia tierra.
“Toda mi vida ha estado ligada a esta escuela, como estudiante y luego
como profesora. Con mis estudiantes iniciamos juntos esta carrera, donde
habían niños y niñas muy destacados y sacrificados que tenían que
trasladarse a pie cerca de 1 hora para llegar a la escuela y entregar lo mejor
de sí, donde hubo buenos resultados SIMCE, buena evaluación docente”.
Fin de una era
Esta escuela cobró notoriedad nacional tras un reportaje emitido en Chilevisión
que mostraban a Kindley y Millaray, dos estudiantes que recorrían 5 kilómetros
diarios en un triciclo eléctrico para llegar a clases.
A casi dos años del reportaje, la madre de Kindley, Delmira Rojas, compartió una
anécdota sobre que el vehículo de transporte funcionó fielmente hasta una
semana antes del egreso de las estudiantes, como si aquello fuera una señal
previo al fin de una época que está por terminar.
“Para mí este cierre de la escuela me tiene con sentimientos de alegría y
tristeza a la vez; alegría por todo lo que vivimos y tristeza porque no van a
haber más niños y niñas que estudien en esta escuela, porque prácticamente
es como su segunda casa, donde pasan gran parte del día acá”.
Nuevo centro comunitario
El cierre de la escuela responde a una realidad demográfica inevitable en la
ruralidad y que responde a la nula matrícula producto de la baja tasa de natalidad.
Antes eso, el municipio de Monte Patria y los vecinos acordaron que la
infraestructura no quede en el olvido.
Uno de las inquietudes que tenía la comunidad de Cárcamo se traducía sobre el
futuro de la infraestructura modular del centro estudiantil. En vista de que no existe
población etaria para la continuidad de la escuela, ellos querían mantener la
infraestructura en el lugar y tras conversaciones con el equipo municipal, se
planteó la posibilidad de hacer uso del recinto como un punto comunitario, donde
la población pudiera congregarse y realizar sus actividades sociales.
Es así como esta escuelita tendrá un nuevo propósito: servir de un punto de
encuentro cultural y social, manteniendo intacta su esencia. Al respecto, el alcalde
Cristian Herrera Peña se refirió a este importante proceso “ Es lamentable que
una escuela tenga que cerrarse por falta de alumnos, porque eso significa
también terminar con una historia y tradición que es parte del alma de los
pueblos y así lo vivimos en el sector de Cárcamo que tenía más de 90 años
que hoy no tiene alumnos para poder seguir funcionando.creo que esa
emoción por parte de quienes fueron profesores, exalumnos del
establecimiento y que ya no va a ser utilizado para la educación.
En esa misma línea la autoridad agregó “si bien es un cierre temporal en
términos de la formalidad que hay que rendir con el ministerio, nosotros
sabemos que difícilmente el establecimiento se va a volver a abrir. Por lo
mismo, los vecinos han pedido reajustar este espacio a un punto
comunitario donde los vecinos hablan de un centro culturlal, donde se vaya
rescatando cada una de las tradiciones y preservar los recuerdos que
quedan”.
La ceremonia culminó con el reconocimiento de invitados especiales que
asistieron al último recreo de la escuela que los vio crecer y desarrollarse.






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